Desde Abracadabra venimos desarrollando la sana costumbre de felicitarnos con un mini cuento o un poema ilustrado cada vez que se tercia. Así nacieron nuestras postales navideñas; un pequeño clásico que nos colma de felicidad. Saber que podemos compartir en una postal un suspiro de palabras y colores, ameno y hasta anodino, sólo porque nos viene en gana... Hacer eso nos planta una sonrisa en la cara. Lo dijo Benedetti como nadie: Defender la alegría como una trinchera (...)